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El estado de la nación noir (XII): Escribano, Arretxe y Abasolo

Han sido (los) doce debates sin piedad. O los doce (debates) del patíbulo. Igual da, tanto por la piedad como por el patíbulo.

Han sido, son con éste, doce debates sobre el estado de la nación noir.

Han sido, son con éste, 27 debatientes. ¡Gracias! (En nombre de los lectores, y nuestro, por supuesto).

No están todos los que son pero los que están, son. Como puedes imaginar, sin el menor esfuerzo, todos los que no están podrían haber estado (y haber sido), pero prefirieron no estar tras haber recibido el cuestionario de Fiat Lux.

¡Y amén!

¿Cómo está el género negro? ¿Qué le sobra? ¿Qué le falta? ¿Hay burbuja? ¿Se lee mucho o se publica de más? ¿Para qué sirven las ferias de novela negra? ¿Y los premios? ¿Nos gusta cómo se hace la promoción? ¿Se piensa en los futuros lectores? ¿Sigue anclado en lo analógico en este tiempo digital?

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Debatamos.

Hoy lo hacen, desde el frescor semananegril gijonés, Paco Gómez Escribano, Jon Arretxe y José Javier Abasolo. Por aquí por Gijón andan cuales tres mosqueteros (siempre se une algún d’artagnan para sumar cuatro, y lo mismo hasta cae un mus) presentando sus novelas más recientes: Manguis, Juegos de cloaca y Demasiado ruido. Entre tanto ajetreo, el trío ha debatido para Fiat Lux sobre el estado de la nación noir.

(*Nota: al final del texto están los enlaces a los once debates anteriores).

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 Paco Gómez Escribano Jon Arretxe José Javier Abasolo
 Escribano  jonen-argazkia  14816320_6415_11
 “Hay que buscar nuevas formas de llegar al público.

Para eso hacen falta profesionales, y cuesta pasta”

 “A la novela negra le sobran novelas”  “Las ferias deberían obligar a los autores invitados a ir a colegios

para charlar con los alumnos”

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¿Qué le sobra y qué le falta a la novela negra en estos momentos?

Escribano: Yo creo que eso lo determinan los lectores. Aunque los hay, yo echo en falta más autores que sigan las pautas que dictaron los maestros del Hard Boiled. Me sobran las novelas negras que siguen un estilo más cercano al costumbrismo, no me pega. Pero… doctores tiene la iglesia.

Arretxe: Le sobran novelas y le faltan lectores.

Abasolo: Es difícil decirlo de un modo tajante. Creo que está en un buen momento, pero seguramente tiene carencias o excesos, aunque no sé si soy el más indicado para señalarlos o, a veces, para darme cuenta de ellos.

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Muchos títulos, muchos autores, la autoedición… ¿Se lee tanto como se publica?

Escribano: No, ni mucho menos. De hecho, los autores que traducen, suelen ser más conocidos fuera que aquí. España es uno de los países de su entorno en donde menos se lee. Además, los sucesivos gobiernos han trabajado bastante para cargarse todo el tema cultural. No interesa. Haceos esta pregunta: ¿Por qué cuando entras a un bar a tomar café en la televisión está la telebasura, a pesar de tener canales temáticos por un tubo? Pues eso. A esto hay que añadir esa especie de fiebre en que todo el mundo parece querer escribir un libro, que es fácil hacerlo. Descerebramiento general, vaya.

Arretxe: Ni de coña.

Abasolo: La verdad es que a veces da la impresión de que a los escritores les leemos nada más que los otros escritores. Afortunadamente no siempre es así, y todavía tenemos lectores que se acercan a nuestras obras, pero es cierto que esa impresión existe.

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¿Por qué?

Escribano: Pues porque hemos creado una sociedad enferma, es solo eso.

Arretxe: Porque es imposible dar abasto.

Abasolo: Bueno, tenemos que entender que una editorial es una empresa, cultural o como se quiera definir, pero una empresa. Si no tiene beneficios no le queda más remedio que cerrar la persiana y ya no seguiría editando. Por eso supongo que si se publica mucho es porque les es rentable (puede haber fracasos, como en cualquier otro tipo de empresa o sector económico, por supuesto), al menos en unos límites mínimos para seguir subsistiendo, lo que significa que sí hay lectores.

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Tanto autor, tanto título, tanta feria de novela negra, tanto club de lectura de novela negra, tanto reseñista/bloguero de novela negra… ¿Hay burbuja?

Escribano: Claro que hay burbuja. No obstante, a mí me da igual. No es malo que haya festivales (en Francia nos ganan por goleada y no pasa nada, todo lo contrario). Lo que sí me gustaría es que todos los elementos de este tinglado fueran más honestos, que no hubiese tantos intereses oscuros.

Arretxe: Sí, sin duda.

Abasolo: La palabra “burbuja”, que se puso de moda, sobre todo, en el sector inmobiliario y debido a sus consecuencias, no sé si es aplicable al género negro. Quizás podría hablarse de cierto “boom” o moda, con lo que ello puede conllevar de pasajero, pero aun así creo que se está consolidando y aunque pueda haber altibajos, esa moda o tendencia ha venido para quedarse.

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¿Qué quedará cuando explote esa burbuja?

Escribano: Yo creo que no explotará, sino que se irá desinflando poco a poco. Quedarán los autores que escriben por vocación, porque cuando la tienes, no puedes dejar de hacerlo. El que escribe por figurar aquí y allí, desaparecerá.

Arretxe: Quedarán los mejores, los más constantes, los más afortunados, los que estén en el lugar apropiado en el momento apropiado…

Abasolo: En el caso de que haya una burbuja, al final quedará lo que quieran los lectores que quede.

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Manuscrito, edición, publicación, presentación, promoción, reseñas, ferias, firmas… Ese es el escenario en que transitamos; ¿qué le sobra y qué le falta?

Escribano: El pasteleo circundante. Ojalá que el escritor solo se dedicara a escribir, pero entiendo que los tiempos han cambiado y hay que estar por ahí dando la vara. Eso sí, sin llevarte por delante a nadie, y mucho menos a un compañero.

Arretxe: Todos esos pasos son necesarios. No se me ocurren rutas alternativas.

Abasolo: Es lo que hay y me parece una relación bastante completa. Yo, en todo caso, añadiría el “lector o corrector de la editorial”. Creo que no sólo es necesario que el autor corrija sus manuscritos, sino que alguien ajeno a él pueda hacer una lectura más objetiva que, al menos en mi caso, siempre ha servido para mejorar la obra.

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¿Cómo modernizarías, actualizarías, ese escenario? ¿O así como está vale?

Escribano: A mí me vale, es más, creo que no puedo hacer nada o más bien poco por cambiarlo. Falta educación, cultura, y eso solo se puede arreglar con dinero y buenos gestores culturales. Antes hablábamos de lectores. Pues bien, muchos desconocen a los grandes autores clásicos de novela negra. Vivimos deprisa, no hay tiempo, con lo que mucha gente con inquietudes lectoras compra el primer libro que ve en la publicidad de un periódico, en el póster de una parada de autobús o en la primera fila de novedades. Y así nos va. El género negro no se enseña en los colegios. Hay pocos ensayos y pocos establecimientos como la Bòbila, por poner un ejemplo.

Arretxe: Ni idea. Nos tendrá que valer como está montado, hasta que a alguien se le ocurra una idea nueva y genial, y todos la aprovechemos.

Abasolo: No sé si vale como está, todo es mejorable, pero personalmente, salvo lo que acabo de comentar del corrector, no veo que haya mucho más que rascar en esa relación de pasos que hay entre escribir y que el libro esté en la calle.

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No se suele ver a mucha gente joven en toda la parte cara al público (también en la otra parte) de ese escenario al que aludíamos. ¿Qué no se está haciendo bien?

Escribano: Por un lado está la sociedad que nos rodea. Es complicado luchar contra ella. A los niños les bombardean las neuronas sin parar, y ahora lo que interesa es que jueguen, que compren este videojuego o aquel. La lectura es un hábito, y cuesta cogerlo. Si por otro lado en los colegios siguen mandando leer el Lazarillo u otros libros para los que los críos no están preparados, terminan por hacerles odiar la lectura.

Arretxe: Los mayores leen por placer, los jóvenes empiezan a leer por obligación. Hay que acertar con lo que se les obliga a leer a los más jóvenes.

Abasolo: No sé si es problema de hacerlo bien o mal. Supongo que en los niveles educativos, sobre todo en los de más corta edad, debería hacerse un esfuerzo para que se acaben incorporando al mundo lector. Pero tampoco debemos olvidar que hoy en día los jóvenes disponen de más posibilidades de ocio y entretenimiento lo que, sin ser necesariamente negativo, hace que se dedique menos atención a la letra impresa.

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¿Cómo hay que reclutar a nuevos lectores?

Escribano: Inoculándoles el hábito del que hablaba antes. Se debe empezar a leer con comics y de ahí en adelante, de forma gradual, ir llevándoles de la mano por lecturas cada vez menos ligeras.

Arretxe: Para empezar, escribiendo cosas interesantes, y luego tratando a los posibles lectores con cariño.

Abasolo: Lo primero que se me ocurre responder es que ofreciéndoles historias que les interesen lo suficiente como para que se animen a abrir un libro. Pero quizás eso no sea suficiente y habría que explorar caminos de acercamiento aprovechando esas nuevas posibilidades tecnológicas de las que disponen.

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¿Tú qué harías, cómo lo harías?

Escribano: Organizando un plan nacional de lectura de obligado cumplimiento en la línea que he comentado.

Arretxe: Yo en cada novela intento hacerlo mejor, y luego mimo mucho a cada lector/comprador, y tampoco me olvido de los libreros de toda la vida.

Abasolo: Ahí me habéis pillado. Me temo que mis capacidades no llegan a tanto, bastante tengo con escribir como para meterme en esos temas que, en mi opinión, requieren una dedicación y una especialización profesional o casi profesional.

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¿Qué opinas de la promoción, de cómo se promociona a las novelas (y a los autores)?

Escribano: Como no seas un presentador famoso o alguien mediático la promoción es cero, casi nula. Ya puedes escribir que te pasas, o hacer unas novelas de la hostia. Pasan de ti.

Arretxe: Todos queremos más promoción, y mejor, pero entre tanta obra y autor te toca lo que te toca.

Abasolo: Eso depende de autores, agentes y, sobre todo, de editoriales. El libro, sin dejar de ser un producto cultural, cuando está en la calle es una mercancía en la que, para bien o para mal, entra el juego de la oferta-demanda. Entiendo que a las editoriales les interesa vender su producto (también a los autores, por supuesto, pero estamos más limitados ya que a menudo sólo podemos utilizar nuestra imaginación) y que, por tanto, utilizarán los medios de promoción más adecuados, o al menos los que ellos consideren más adecuados, para sus fines.

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¿Tú cómo lo harías?

Escribano: Invirtiendo un poco más de dinero tanto en promoción como en intentar buscar nuevas formas de llegar al público. Para eso hacen falta profesionales. Y cuesta pasta.

Arretxe: No sé, yo bastante tengo con preocuparme de escribir lo mejor posible. Me gustaría, claro, que mi editorial se gastara una pasta conmigo, eso lo queremos todos, pero también hay que ser comprensivo con las editoriales, sobre todo las pequeñas/medianas, que andan justas de recursos.

Abasolo: Es difícil innovar en ese aspecto, pero creo que hay que aprovechar las posibilidades que ofrecen las redes sociales y estar presente en ellas. En el fondo, quizás por pertenecer a una generación que se crio sin la existencia de Internet, no sé hasta qué punto funcionan, pero lo que sí parece claro es que si no estás en ellas, no existes.

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Presentación tipo: librería, autor y presentador (generalmente amigo), público habitual + amigos/familia/invitados + algún amigo de amigo o amigo de familia o amigo de invitado, loas y alabanzas, ventas y firmas. ¿Te gusta así o tú cómo lo harías?

Escribano: Yo hago de todo, hasta presentar mis novelas en una bodega e invitando a todos los que acuden a una barbacoa. He tocado la guitarra, he dado concierto después de la presentación. Sí, va gente, pero parece como si nunca fuese suficiente.

Arretxe: Hay mucha falsedad y mucho peloteo en estas presentaciones, son un espejismo, y en cuanto pasa te das de morros con la cruda realidad. Lo ideal sería que fueran nuevos lectores a las presentaciones, pero no es tan fácil que se interesen por ti, con todo lo que hay para elegir.

Abasolo: No es que me guste o disguste, es que es así. Todos somos conscientes de que, por lo general, a las presentaciones, salvo algún “despistado” o entusiasta (que también los hay, ¿por qué no?), sólo acuden familiares y amigos. En ese sentido son actos bonitos, porque todos te llenan de elogios y te abrazan (con la condición de que a la salida les pagues unas cervezas, por supuesto) y eso siempre alimenta la vanidad del autor. En mi caso, la editorial con la que he publicado la mayoría de mis últimas novelas (Erein) no suele realizar presentaciones dirigidas al público sino sólo a los medios, lo que es más interesante y efectivo, aunque me temo que mucho menos lúdico.

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Ferias de novela negra. ¿Qué les sobra y qué les falta?

Escribano: Pienso que hay demasiadas. Pero por otro lado, si las hay, es que se llenan y que son necesarias. El público de provincias también tiene derecho a interactuar con los escritores y las escritoras de novela negra. Les falta, para mi gusto, más contacto con los colegios y los institutos. Yo emplearía las mañanas de esas semanas negras en visitar a los estudiantes y charlar con ellos.

Arretxe: Todo es mejorable, pero es muy fácil criticar desde fuera. Yo admiro y respeto a los que se pringan en la organización de esos eventos.

Abasolo: Como afortunadamente cada vez hay más, entiendo que se complementan y lo que a unas quizás les falte lo tengan otras y viceversa. Tal vez, según los casos, mayor proyección popular y atención por parte de los ciudadanos y las administraciones de las localidades en las que se celebran.

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¿Cómo deberían ser, tú cómo lo harías?

Escribano: Elegiría muy bien a los autores y los temas a tratar en los debates que se organizan. También elegiría expertos que no son autores, pero que saben mucho de esto. Muchas veces, los autores no saben nada del tema o más bien poco. Y no aceptaría presiones, ni de editoriales ni de autores ni de nadie.

Arretxe: Yo nunca me meteré en semejante berenjenal.

Abasolo: Como he dicho anteriormente, lo que a un festival le falta lo tiene otro por lo que, si bien todo es mejorable, creo que el resultado final es bastante aceptable. Eso sí, aconsejaría huir de las repeticiones miméticas que en ocasiones los festivales nuevos intentan reproducir de los más asentados.

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Premios. ¿Qué les sobra y qué les falta?

Escribano: No digo que todos, pero la mayoría están amañados. A veces da asco.

Arretxe: A la mayoría les falta imparcialidad y limpieza, les sobra lo contrario.

Abasolo: Los hay de todo tipo, más comerciales, más literarios, incluso “sospechosos”. En el fondo son parte de la parafernalia que rodea la literatura, no sé si una parte indispensable, aunque a veces puede ser útil. En mi caso haber ganado dos premios de novela (el Prensa Canaria de 1996 y el García Pavón de 2005) impulsó mi carrera literaria. Seguramente sin ellos habría seguido escribiendo, pero debo admitir que supusieron un respaldo importante.

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¿Qué te traerías de lo que en otros países hacen con el género negro, en cuanto a promoción, ferias, premios…?

Escribano: De otros países me traería los lectores. En España no hay cultura de novela negra. Preguntas por ahí por la mejor novela negra y te dicen que El Código da Vinci. Me ha pasado. Sin lectores no hay festivales.

Arretxe: Me traería unos millones de lectores de Francia y Alemania, porque sin esa base no hay nada que hacer.

Abasolo: Me gusta mucho lo que suelen hacer en Francia, que es “obligar” a los autores invitados a ir a colegios y escuelas para charlar con los alumnos. En el festival de Tenerife, por ejemplo, ya se está haciendo.

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En esta era digital, rodeados de nuevas tecnologías en constante evolución, ¿qué fórmulas se te ocurren para ‘meter’ ahí al género? Dicho de otro modo: ¿cómo hacemos el digitalnoir o noirdigital?

Escribano: Los libros, tanto los de género negro como los que no lo son, ya suelen publicarse en digital todos, o la mayoría.

Arretxe: De este tema no entiendo mucho, soy lector de papel, y escritor de ordenador.

Abasolo: Bueno, creo que eso compete a otro gremio. Y es que pienso que lo mismo que hay cine negro y cómic negro, con sus directores, ilustradores y guionistas propios, la evolución del medio digital podrá dar origen al digital negro, con sus propias fórmulas e historias, como en los casos mencionados del cine y el cómic, bien originales o bien adaptando obras ya escritas, pero por los propios autores y especialistas del medio, como ya he dicho.

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Fin.

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Estos son los enlaces a los once debates anteriores:

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Rosa Ribas y Víctor del Árbol: “Sobra machismo. Falta autoestima”; “No somos capaces de transmitir a los jóvenes que la lectura es una forma de rebeldía”.

Raúl Argemí y Julián Ibáñez: “Falta ambición estética. Sin ambición estética el texto no será más que mierda de pajarito”; “No hay colecciones juveniles de género negro”.

Bernard Minier y Santiago Roncagliolo: “Las redes sociales son el nuevo camino de la literatura”; “Si todos los premios son de editoriales a manuscritos el lector no puede participar”.

Empar Fernández y Maribel Medina: “Yo diría que sí hay burbuja noir”; “De momento creo que no hay burbuja”.

Pere Sureda y Gregori Dolz: “¿Presentación tipo? Solo sirve para halagar el ego del autor”;“¿Presentación tipo? Si hay veinte personas y se venden diez libros me doy con un canto en los dientes”.

Lorenzo Silva, Sergio Vera y Carlos Bassas: “Echo en falta apuesta por premios a voces nuevas”;  “Hay overbooking de festivales, faltan clubes de lectura”; “Para algunas editoriales lo único es vender el producto”.

Juan Ramón Biedma y Claudio Cerdán: “Es probable que no persistan los autores más valiosos sino los que más venden”; “Si no se crean nuevos lectores no vamos a ir todos a la mierda”.

David Llorente y Manuel Barea: “Falta imaginación y creatividad. Y ser audaz. Y ser valiente”; “Sobra miedo a lo nuevo y presiones/influencias. Falta riesgo”.

Fernando Marías y Domingo Villar: “La comunicación en redes es un asunto imprescindible, determinante”; “Estamos perdiendo un eslabón fundamental en la cadena: el librero”.

Anna María Villalonga, Graziella Moreno y Toni Hill: “Necesitamos visibilidad fuera del grupo de lectores asiduos”; “El DigitalNoir o NoirDigital es el futuro”; “Muchas novelas mejorarían si autor/editor trabajaran el manuscrito más a fondo”.

José Luis Correa y José Ramón Gómez Cabezas: “Muchos autores y autoras se han apuntado al género después de haberlo denostado”; “O hemos saturado el mercado o perdemos lectores confundiéndoles o falta difusión”.

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