Crónicas 0

Canciones de trena

Cárcel. Talego. Maco. Chirona. Trullo. Penal. Prisión. Trena.

“-A Mascarrabos lo tienen en Picassent, en Valencia. (…) Y creo que tiene encima una ruina grande, por robo por homicidio.
-Vaya por Dios. Cuánta buena peña en la fresquera. Qué desperdicio”. Pájaros quemados, de Juan Bas.

Cientos de miles de historias Black & Noir tienen presidio en su ADN. Cientos de miles de historias en todos los palos del género: novela, poesía, cine, cómic, o, cómo no, música. La fresquera, el presidio, la cárcel, el talego, la prisión, el trullo, la trena ha sido ha sido descrita, novelada, pintada, rodada, o cantada.
No vamos a dar títulos ni autores de novelas, poemarios, películas o comics, pero sí vamos a dejar unas cuantas canciones de cárcel, con cárcel, para cárcel… Y abrimos Fiat Lux para completar el listado con las aportaciones que nos dejes.

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El texto que vas a leer y la selección musical que lo arma, los encontramos en la Asociación de Familiares de Presos de Madrid (AFAPREMA), y tal cual estaba la compartimos.

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Antes de ir con ello, dos incisos:
Inciso 1: al final de cada texto está la canción de la que se habla en el mismo. Puedes escucharlas de una en una o puedes escucharlas de tirón en nuestro Spotify, Canciones de Trena.
Inciso 2: como complemento, o para ambientarte, no deberías dejar de escuchar este podcast de #RadioFiatLux con voces, y músicas, carcelarias: ‘Talegueros, tres décadas de ruina’.

Y ahora ya, a por ello: letra y música.

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Canciones de Trena: La música y la prisión.

No sólo porque los grandes letristas de todos los tiempos pusieron sus ojos en la cárcel como una de las grandes fuentes de inspiración –espacio catalizador y multiplicador de todos los sentimientos de los que puede hacer gala el ser humano–, sino también y, sobre todo, porque muchos de ellos (grandes artistas, compositores e intérpretes) pasaron parte de su vida o capítulos de ésta entre rejas (véase el caso de Son House). La temática carcelaria en la música (como en el cine) es prácticamente un género que cuenta con sus incondicionales y que no se agota. Todos los estilos (aunque siempre el rock y el blues como padres putativos de este idilio cárcel-música), pasando por el flamenco (con el cante jondo a la cabeza), el hip hop, los boleros, el tango, el punk, el reggaetón… pusieron su música al servicio de la expresión de un espacio (frío y aislado) donde nada es posible expresar, contándonos a su manera cuáles son los sentimientos, los miedos, las alegrías, las causas y las penas de un ser humano que pasa todos los días y todas las noches de una larga temporada privado de libertad.
En el caso del flamenco, incluso existe un palo flamenco denominado como carcelera, un cante con copla de cuatro versos octosílabos que se considera una forma de la toná que dedicó sus letras a temas como la cárcel y los condenados a ella. Por ser una toná, y porque la complicación de tener una guitarra en tu propia celda va en contra de todas las medidas de seguridad de la cárcel (que están por encima de cualquier otro razonamiento), la carcelera se convirtió en un género flamenco que se canta sin guitarra.

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CARCELERA, en las que el rey del género era El Chozas, cuyo nombre de pila fue Juan José Vargas Vargas, un cantaor de Lebrija, Sevilla, que vivió toda su vida en Jerez de la Frontera. Gitano y humilde, hoy lo recordamos por poner en lo más alto un palo flamenco que nació por y para la cárcel, una institución que ha sido una constante en la historia de los excluidos (y los gitanos saben qué significa).

JAILHOUSE ROCK (o Rock de la Cárcel), interpretado por el Rey, Elvis Presley (seguido de otros cientos de intérpretes en cientos de lenguas) pero escrito a pachas entre Jerry Leiber (la letra) y Mike Stoller (la música) –un dúo que consiguió catapultar sus letras a los números uno con demasiada frecuencia– llegó a lo más alto. Tanto gustó que se llegó a grabar una película protagonizada por Elvis sobre un chico que ingresa en prisión tras una pelea en un bar y que, gracias a su compañero de celda, aprende a tocar la guitarra. Ya en libertad, alcanza la fama y pierde toda la humildad y gentileza para convertirse en una estrella del rock insoportable.

FOLSOM PRISION BLUES, interpretado y escrito por Johnny Cash, ocupa el segundo puesto de nuestra lista por méritos propios, ya que Cash grabó uno de sus mejores álbumes en la prisión de Folsom (Condado de Sacramento, California, EEUU). Primero escribiría esta canción en 1955, y después se obsesionó con tocar en directo para los prisioneros de Folsom, algo que consiguió en 1968 a pesar de las negativas de Columbia Records. En dicho álbum se incluye una canción, Greystone Chapel, escrita por un prisionero llamado Glen Sherley.

SEND A PICTURE OF MOTHER, interpretado y escrito también por Johnny Cash, relata la carta que un preso escribe a su hermano para preguntar cómo está la familia y pedirle que le mande una foto de su madre. Una carta que pudiera ser la de él mismo, privado de libertad hasta en siete ocasiones por ‘caer en picado’ tras romperse su matrimonio, hacerse adicto a las pastillas, robar farmacias y andar provocando accidentes con una pistola encima. La espiritualidad (era profundamente evangélico como tantos artistas norteamericanos de los cincuenta) y la fortaleza que le inspiraba la figura de su madre, lograron sacarlo a flote en más de una ocasión.

LA CÁRCEL DE SING SING, escrita por el maestro dominicano Bienvenido Briens, e interpretada aquí por dos grupazos rockeros y madrileños, Los Coronas y Arizona Baby, es un clásico para numerosos artistas latinos pero que fue dado a conocer internacionalmente con el pianista y cantante de boleros colombiano Alci Acosta. La canción, escrita en español, habla sobre un preso que cumple condena en la prisión de Sing Sing, la tercera construida en Nueva York (1825), –y en la que funcionó la silla eléctrica hasta 1971–. En ella nos cuenta que cumple condena por matar a su mujer y a su amante a los que sorprende en la cama. En países como Perú este bolero es uno de los más queridos y conocidos, llegándose incluso a grabar películas en torno a su temática.

JAILBREAK es una canción de la mega banda australiana de rock AC/DC que por su fuerza y la energía que transmite entra en los primeros puestos de nuestra lista. Dentro de su tercer álbum 74′, Jailbreakse convirtió en el primer vídeo musical donde se utilizan explosiones y sangre falsa. Todo un tributo de una de las grandes bandas del rock & roll a la libertad y a la ruptura de las cadenas en todos los sentidos.

PEPE BOTIKA, escrita e interpretada por Roberto Iniesta, líder del grupo de rock español Extremoduro, sin el cual no se entendería prácticamente el género carcelario en nuestra lista, entra directamente a los primeros puestos, porque, quién no cantado con Robe aquello de “¿Dónde están mis amigos? Encerrados preventivos en una celda de castigo”. No existe ninguna letra en español que denuncie de manera más directa la existencia de celdas de castigo, ‘el chopano’ como se le conoce en el argot carcelario; la situación de los presos preventivos o el aislamiento que sufren los de primer grado y los presos FIES, además de enumerar las cárceles españolas, algunas ya desaparecidas: Carabanchel, La Modelo, Herrera de la Mancha, Cáceres II, Alcalá Meco, Puerto de Santa María… Pepe Botika, el protagonista de la canción, era un honrado traficante que solía contar sus historias de la cárcel.

ABRE CARCELERO, interpretada por Manolo Caracol, es otra de las entradas rápidas en lista por aquello de que no se pierda ‘lo nuestro’. A este sí le corría la sangre de reyes por la palma de la mano y como buen gitano la cárcel no le era un lugar desconocido y lejano. Pareja artística de Lola Flores, Caracol cantó como nadie esos romances gitanos en los que el preso canta al carcelero y le cuenta que la culpa de su desgracia la tienen los celos.

I FOUGHT THE LAW, uno de los legendarios temas del rock & roll (de 1959) escrita y compuesta por The Crickets e interpretada por numerosos artistas como Sonny Curtis –aunque nosotros nos decantamos por la versión de The Clash– e interpretaciones más actuales como Green Day o Arizona Baby y Los Coronas, nos habla de la historia de un chico que ha luchado por sobrevivir y hoy se encuentra en la cárcel, con un bebé y una esposa que le esperan.

HAVE MERCY JUDGE, interpretada por otro de los grandes, el guitarrista y compositor Chuck Berry, se convirtió también para el artista de Missouri en una denuncia y en un himno liberador, ya que vivió en sus propias carnes y por dos veces los efectos de estar ‘a la sombra una temporada’. La primera vez fueron cinco años de prisión por contratar a una menor apache en un club de su propiedad, el famoso Bandstand (Port Louis), y en la segunda ocasión, poco después de tocar para el presidente de los EEUU, Carter, por evasión de impuestos. En esta última ocasión sólo estuvo 4 meses ya que dedicó más de 1.000 horas a servicios a la comunidad que saldó dando conciertos. La letra de la canción habla de un chico que, en libertad provisional, se vuelve a meter en problemas y va camino del juzgado.

MI LIBERTAD se convirtió primero en un himno de los presos puertorriqueños por todo el mundo y se extendió como la pólvora por el mundo latino gracias a la figura de su compositor e intérprete, el rapero-reggaetonero Julio Voltio, quien vivió en sus propias carnes la sensación de estar encerrado en una de las cárceles más violentas de la zona, a la que llaman el Alcatraz del Caribe, en Puerto Rico. El documental del concierto que dio en directo a los presos de esta cárcel, “El vivo desde el Oso Blanco”, estuvo, según dicen, a punto de convertirse en un motín bajo la lluvia. En esta ocasión, la interpreta junto a Jerry Rivera, un salsero también puertorriqueño que le acompaña con la voz a lo largo de este emotivo tema.

54-46 WAS MY NUMBER, o lo que es lo mismo “mi número fue el 54-46” es el título del temazo reggae que hace referencia al número de identificación de preso que portó el autor, el músico jamaicano Frederick “Toots” Hibbert, impulsor y creador del trío The Maytals. Su carrera musical se interrumpió durante un año, de 1967 a 1968, cuando Hibbert ingresó en prisión por posesión de drogas, aunque se desquitó con este tema en el que alegremente rememora las insistentes órdenes del funcionario de turno que le pide su número, que se quite la camiseta, o se saque las manos de los bolsillos si no quiere sufrir ningún percance.

I SHOT THE SHERIFF es la canción escrita por el cantante jamaicano Bob Marley que narra la historia de un hombre que reconoce haber disparado al sheriff pero niega haber matado a su ayudante. Aunque Bob Marley nunca estuvo en prisión, algunos compañeros suyos de la banda The Wailers, como Bunny, sí que estuvieron. El término sheriff en algunos países anglosajones y de herencia anglosajona, como Jamaica, hace referencia también a la figura que ejerce el control en las cárceles. Uno de los casos más sangrantes de este tipo de personajes es el caso de Joe Arpaio, en el condado de Arizona, en el punto de mira de numerosas organizaciones como Amnistía Internacional.

FISH IN THE JAILHOUSE es uno de los temas del conocido cantante, compositor, actor y pianista Tom Waits, quien no sólo ha escrito sobre la cárcel sino que también, en su faceta de actor, interpretó a uno de los tres presos que protagonizan una obra maestra de Jim Jarmusch, Bajo el peso de la ley (1986). El cantante californiano, inspirado por la filosofía de la generación Beat, fue arrestado en 1997 cuando en una cafetería de Los Ángeles intentó detener a dos hombres que querían robar a unos clientes y que finalmente resultaron ser policías de paisano, un hecho que terminaría denunciando él mismo y por el que fue indemnizado con 7.500 dólares.

JAILHOUSE RAP fue uno de los temas que catapultó en los ochenta a uno de los grandes pioneros del hip hop y sus ritmos. Los Fat Boys pegaron con este rap de la cárcel, no sabemos a ciencia cierta si ellos pisaron o no la prisión de la que tantos beneficios sacaron.

CACHO A CACHO es uno de los clásicos temas de Estopa, los hermanos Muñoz de Cornellá que hoy se adentran en nuestra lista por derecho propio. Como buenos rumberos, el tema de la prisión y la libertad no les podía quedar muy lejos. Así que en este tema nos cuentan las sensaciones que produce conducir un coche con el viento en la cara en una primera salida al exterior, después de un tiempo a la sombra.

SOY UN POBRE PRESIDIARIO. Un pasodoble muy español que fue todo un himno nacional en boca de uno de los grandes, Antonio Molina, que canta en esta letra emocionante lo infeliz que ha sido y sigue siendo tras las rejas, por la mala suerte que tuvo en la vida y por un amor que tuvo, se ha visto entre rejas.

HALLOWED BE THY NAME. Los legendarios Iron Maiden rinden también su propio tributo al mundo de las prisiones. Su tema denuncia la pena de muerte en esta canción en la que un condenado a la pena capital oye las campanas que anuncian que ha llegado el día de su fin y piensa en su vida pasada.

ST. ANGER. Otra legendaria banda de rock, Metallica, es conocida y respetada por haber tocado varias ocasiones en diferentes centros penitenciarios. De hecho, el video con el que presentaron el disco del mismo nombre fue grabado íntegramente en la San Quentin State Prison de California, bajo la dirección de Malloy Brothers.

I WANT TO BREAK FREE. Esta canción de la banda de rock británica Queen incluida en su disco TheWorks, publicado en 1984. La canción fue escrita por el bajista John Deacon y lanzada como sencillo en abril de 1984. A finales de los años 80, esta canción se convirtió en un himno para el CNA de Sudáfrica, cuando Nelson Mandela todavía estaba en la cárcel.

EN LA CÁRCEL ME VI UN DÍA, del cantaor flamenco El Cabrero (José Domínguez) se convirtió en su particular grito de guerra, aunque tiene un amplísimo repertorio. La figura más controvertida del panorama flamenco por su inconformidad y compromiso con los temas que preocupan al pueblo llano y su apabullante personalidad, le hicieron, cómo no, pagar un alto precio. En el verano de 1.980 José Domínguez cantaba en Alcolea, pueblo de la provincia de Córdoba, cuando tuvo un fallo de voz y parte del público comenzó a berrear aludiendo a su oficio de pastor de cabras. Ofuscado y furioso, el Cabrero se retiró del escenario con un “¡Me cago en Dios!”, exclamación muy habitual en el mundo rural en el que él se desenvuelve. Alguien del público presentó la correspondiente denuncia y un juez de instrucción le condenó, por blasfemar, a cinco meses de prisión de los que, a pesar de la insistente petición de indulto de parte del público y autoridades del pueblo, tuvo que cumplir dos en la prisión provincial de Sevilla.

EL PRESO, del salsero colombiano nacido en Cali, Wylson Manyoma, es un canto a la libertad. Durante su carrera musical cayó en la droga pero consiguió salir de ella para volver a la música.

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Ahí termina el texto de AFAPREMA y aquí comienza el nuestro, mejor dicho: el vuestro, el tuyo.

Pásanos por aquí tus Canciones de Trena para ir completando el listado. Puedes poner un porqué a la canción o no, tú mismo.

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Abrimos marcha nosotros, mientras lo vas pensando, con una de las varias que sobre trullos, talegos, macos o penales compusieron y cantaron Los (infalibles) Chichos.

LA HISTORIA DE JUAN CASTILLO.

¿Otra pista quieres?
Pues… por ejemplo este tema, de los varios que cantaron a la trena, de Los Chunguitos.

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TENGO LIBERTAD.

Y ahora ya…, tu turno.

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