Debate, Entrevistas 1

El estado de la nación noir (III). Minier y Roncagliolo


¿Cómo está el género negro? ¿Qué le sobra? ¿Qué le falta? ¿Hay burbuja? ¿Se lee mucho o se publica de más? ¿Para qué sirven las ferias de novela negra? ¿Y los premios? ¿Nos gusta cómo se hace la promoción? ¿Se piensa en los futuros lectores? ¿Sigue anclado en lo analógico en este tiempo digital?

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Debatamos.

Hoy con voces de fuera que son de aquí: Bernard Minier (Béziers, Francia) y Santiago Roncagliolo (Lima, Perú).

(Por si quieres ponerte al día sobre cómo va el debate, ya pasaron por aquí Rosa Ribas y Víctor del Árbol ,  y Raúl Argemí y Julián Ibáñez.

 

Bernard Minier Santiago Roncagliolo
bernard-940x520 Rocagliolo. Revista Fiat Lux
“las redes sociales son el nuevo camino de la literatura” “Si todos los premios son de editoriales a manuscritos

el lector no puede participar”

¿Qué le sobra y qué le falta a la novela negra en estos momentos?

Minier: Sobran títulos y faltan lectores.

Roncagliolo: Le sobra público y autores pero aún le falta prestigio. Todavía hay gente que cree que es un género menor. Incluso después de Mankell o Vásquez Montalbán. Abandonar los clichés siempre toma tiempo.

Muchos títulos, muchos autores, la autoedición… ¿Se lee tanto como se publica?

Minier: Como he dicho antes, demasiados títulos para tan poco lector.

Roncagliolo: Supongo que no, pero no sólo le pasa a este género.

¿Por qué?

Minier: …

Roncagliolo: Porque el mundo de los libros en general se autoconsume. Los que amamos los libros somos fanáticos pero nos movemos en círculos muy pequeños llenos de editores, periodistas, novelistas… Los productores y los consumidores somos con frecuencia los mismos.

Tanto autor, tanto título, tanta feria de novela negra, tanto club de lectura de novela negra, tanto reseñista/bloguero de novela negra… ¿Hay burbuja?

Minier: Creo que sí, hay burbuja. El problema no es la futura explosión, sino el presente, como acabamos de hablar.

Roncagliolo: La negra es el único género popular  y “respetable” a la vez, quizá porque frecuentemente trata temas políticos, lo cual se considera más intelectual que, por ejemplo, contar historias de amor. Así que esos eventos pueden atraer público sin resultar bochornosos a sus participantes. Conozco muchos autores que cuentan historias de amor, pero no asistirían jamás a un festival de novela romántica.

Si sí consideras que hay burbuja: ¿qué quedará cuando explote esa burbuja?

Minier: Supongo que los buenos.

Roncagliolo: …

Manuscrito, edición, publicación, presentación, promoción, reseñas, ferias, firmas… Ese es el escenario en que transitamos; ¿qué le sobra y qué le falta?

Minier: Todos estos pasos son parte de nuestra carrera literaria; si están es por algo.

Roncagliolo: Lamentablemente para muchos autores, les faltan ferias, firmas, promoción y a veces incluso publicación. Hay muchos grandes libros que, por diversas razones, pasan desapercibidos.

¿Cómo modernizarías, actualizarías, ese escenario? ¿O así como está vale?

Minier: El autor no tiene que modernizar el escenario, ocurre por sí solo. Las redes sociales lo hacen por nosotros y eso, nos guste o no, es inevitable.

Roncagliolo: Sería genial que los escritores fuesen invitados a programas de televisión, como los músicos o los actores. Pero los productores de televisión tiemblan ante la literatura.

No se suele ver a mucha gente joven en toda la parte cara al público (también en la otra parte) de ese escenario al que aludíamos. ¿Qué no se está haciendo bien?

Minier: No estoy de acuerdo, tengo lectores de varias generaciones y, de hecho, suelo acudir a encuentros en institutos. Los alumnos muestran alto interés por la lectura, tanto que, en uno de ellos, llegaron a elaborar un periódico con algunos de mis personajes.

Roncagliolo: Bueno, en Europa no se suele ver gente joven en general. En cambio, en América, las nuevas masas de lectores sí son jóvenes. La población es veinte años menor en promedio, y por primera vez, ha ido al colegio.

¿Cómo hay que reclutar a nuevos lectores?

Minier: Creo que las redes sociales son el nuevo camino para los nuevos lectores. De hecho es un fenómeno interesante: en Francia, el número de lectores no ha bajado con internet sino todo lo contrario.

Roncagliolo: Haciéndoles disfrutar la literatura. Nadie tiene que “reclutar” gente para ver fútbol, tener sexo o bailar. Son actividades placenteras. Si la literatura no lo es, debe haber un error en los cursos escolares.

¿Tú qué harías, cómo lo harías?

Minier: …

Roncagliolo: Yo no enseñaría las lecturas “obligatorias” de la historia, sino las los alumnos puedan disfrutar. Si obligas a chicos de diez años a leer El Quijote, se harán un resumen de Internet y odiarán los libros. Pero si les ofreces un libro de Roald Dahl, y luego uno de Salgari, y así, ya llegarán solos a El Quijote. Por cierto, la literatura negra también es muy útil en este sentido, porque plantea un juego al lector.

¿Qué opinas de la promoción, de cómo se promociona a las novelas (y a los autores)?

Minier: Me parece que estamos hablando del trabajo del autor como si fuera una mercancía. Yo intento escribir buenas novelas, es mi editorial quien las promociona. Y lo hace muy bien. Aunque conozco autores que son “abandonados” por sus editoriales. En Francia cualquier persona puede llamarse editor y lo primero que se debería hacer es aclarar y acordar las competencias de cada uno.

Roncagliolo: No sé si hay un problema con la promoción. Creo que hay un problema con el periodismo cultural, porque es el último mono de las redacciones. A menudo, los periodistas ni siquiera tienen tiempo de leer los libros, porque son muy pocos y van muy agobiados.

¿Tú cómo lo harías?

Minier: …

Roncagliolo: Les pagaría más.

Presentación tipo: librería, autor y presentador (generalmente amigo), público habitual + amigos/familia/invitados + algún amigo de amigo o amigo de familia o amigo de invitado, loas y alabanzas, ventas y firmas. ¿Te gusta así o tú cómo lo harías?

Minier: La respuesta es evidente: menos amigos y más público.

Roncagliolo: Yo prefiero que mis presentaciones sean una conversación, y nadie me elogie. Los piropos no engañan a nadie porque el público ya sabe que el presentador es tu amigo. Funciona mejor conversación sobre los libros y tu manera de ver la vida. Conversación a la que el público puede sumarse.

Ferias de novela negra. ¿Qué les sobra y qué les falta?

Minier: No sé muy bien si les falta o sobra algo, yo las entiendo como una oportunidad de encuentro con lectores y otros autores. Además, todos son diferentes, así que es difícil generalizar.

Roncagliolo: Depende de cada una. Yo prefiero las que integran todo los posible: cine, historieta, periodismo… Una feria es un escaparate de cultura. Mejor que parezca un festín y no un desayuno de régimen.

¿Cómo deberían ser, tú cómo lo harías?

Minier: Para mí, un festival de novela negra perfecto sería uno que diera espacio a las novedades, aprovechando cabezas de cartel para atraer lectores hacia los noveles.

Roncagliolo: Mi festival favorito del mundo es el de Edimburgo: los antiguos edificios de la ciudad se convierten en teatros. Vas por la calle y encuentras obras a todas horas en lugares espectaculares. El festival integra a toda la ciudad y te sorprende a cada segundo.

Premios. ¿Qué les sobra y qué les falta?

Minier: …

Roncagliolo: En mi opinión, faltan premios a obras ya publicadas, como el Booker o el Pulitzer. Si todos los premios son de editoriales a manuscritos, el lector no puede participar, porque no sabe quiénes son los competidores.

¿Qué te traerías de lo que en otros países hacen con el género negro, en cuanto a promoción, ferias, premios…?

Minier: De Alemania, el increíble público. De España, el compañerismo y el calor humano. De Inglaterra, Oxford: por su maravilloso entorno y la ceremonia (estuve hace unas semanas en Exeter College y la experiencia me atrapó, a pesar de ser la primera vez que la etiqueta me exigía corbata negra). Y de República Checa, el entusiasmo desenfrenado de sus lectores.

Roncagliolo: ¡Me traería el festival de Edimburgo!

En este era digital, rodeados de nuevas tecnologías en constante evolución, ¿qué fórmulas se te ocurren para ‘meter’ ahí al género? Dicho de otro modo: ¿cómo hacemos el digitalnoir o noirdigital?

Minier: Sabes, te confieso ser un poco como mi personaje Servaz: me superan las nuevas tecnologías. Si me pareciera un poco más a Esperandieu, su asistente, diría que las redes sociales deciden por nosotros, tanto que son capaces de atraparnos, por ejemplo, en 140 caracteres. Por otra parte, confío en personas como tú para servir de pasarela entre el viejo mundo al que pertenezco y el nuevo que se me viene encima.

Roncagliolo: Yo hago lo que puedo en @twitroncagliolo

 

Fotos: Laura Muñoz

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