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El estado de la nación noir (X). Conexión Barcelona


¿Cómo está el género negro? ¿Qué le sobra? ¿Qué le falta? ¿Hay burbuja? ¿Se lee mucho o se publica de más? ¿Para qué sirven las ferias de novela negra? ¿Y los premios? ¿Nos gusta cómo se hace la promoción? ¿Se piensa en los futuros lectores? ¿Sigue anclado en lo analógico en este tiempo digital?

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Debatamos.

Hoy lo hacen desde Barcelona Anna María Villalonga, Graziella Moreno y Toni Hill.

Anna María, que ya dejó escritos por aquí, reflexiona en su doble condición de escritora y profesora de literatura: “me preocupa la banalización de la información, la proliferación de blogs o espacios diversos donde opinan personas que no poseen el nivel necesario”.

Graziella, jueza y escritora, también es asidua por aquí con El Diario de un Banquillo. No cree que haya burbuja: “Pienso que no, hay una buena respuesta de público que disfruta con ello”.

Completa el debate Toni Hill, otro cómplice desde el principio. Psicólogo, traductor y escritor, Toni emite también avisos varios, por ejemplo a los premios: “un poco menos de amiguismo y más exigencia literaria no les vendría mal”.

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Conexión Barcelona en la décima entrega del Debate Fiat Lux sobre el estado del género negro. Los anteriores son estos:

Rosa Ribas y Víctor del Árbol: “Sobra machismo. Falta autoestima”; “No somos capaces de transmitir a los jóvenes que la lectura es una forma de rebeldía”.

Raúl Argemí y Julián Ibáñez: “Falta ambición estética. Sin ambición estética el texto no será más que mierda de pajarito”; “No hay colecciones juveniles de género negro”.

Bernard Minier y Santiago Roncagliolo: “Las redes sociales son el nuevo camino de la literatura”; “Si todos los premios son de editoriales a manuscritos el lector no puede participar”.

Empar Fernández y Maribel Medina: “Yo diría que sí hay burbuja noir”; “De momento creo que no hay burbuja”.

Pere Sureda y Gregori Dolz: “¿Presentación tipo? Solo sirve para halagar el ego del autor”;“¿Presentación tipo? Si hay veinte personas y se venden diez libros me doy con un canto en los dientes”.

Lorenzo Silva, Sergio Vera y Carlos Bassas: “Echo en falta apuesta por premios a voces nuevas”; “Hay overbooking de festivales, faltan clubes de lectura”; “Para algunas editoriales lo único es vender el producto”.

Juan Ramón Biedma y Claudio Cerdán: “Es probable que no persistan los autores más valiosos sino los que más venden”; “Si no se crean nuevos lectores no vamos a ir todos a la mierda”.

David Llorente y Manuel Barea: “Falta imaginación y creatividad. Y ser audaz. Y ser valiente”; “Sobra miedo a lo nuevo y presiones/influencias. Falta riesgo”.

Fernando Marías y Domingo Villar: “La comunicación en redes es un asunto imprescindible, determinante”; “Estamos perdiendo un eslabón fundamental en la cadena: el librero”.

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Conexión Barcelona

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Anna María Villalonga  Graziella Moreno  Toni Hill
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“Necesitamos visibilidad fuera del grupo de                           lectores asiduos”                                                            “El DigitalNoir o NoirDigital es el futuro”                                                                                                      “Muchas novelas mejorarían si autor/editor trabajaran el manuscrito más a fondo”
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¿Qué le sobra y qué le falta a la novela negra en estos momentos?

Anna María: Le sobran cierto tipo de obras demasiado costumbristas y otras demasiado parecidas a una crónica periodística. En ambos casos falta ambición literaria, lingüística, estilística. Por tanto, le falta esto, la ambición de escribir novela negra con la certeza de que estamos haciendo literatura de un nivel que puede ser tan alto como el de cualquier otro tipo de novela. Las exageradas convenciones del género, el purismo excesivo, eso también le sobra.

Graziella: No sabría decir qué le sobra, creo que hay muy buenos autores en España. Falta romper con esa idea de que fuera se escribe mejor que aquí y  de que el género negro es una novela de poca calidad.

ToniEmpiezo por el final. Creo que a veces le falta imaginación, riesgo, salirse un poco de unos márgenes que funcionan pero deparan pocas sorpresas; también le falta ser tenido en cuenta en círculos que vayan más allá de los estrictos del género. En cuanto a lo que le sobra, yo diría que sobran convencionalismos, tanto literarios como externos. Y sobra endogamia: a todos nos gusta encontrarnos en los festivales y demás congresos, pero empiezo a echar de menos ver caras distintas, que se produzca una mezcla de autores que tengan en común el interés literario y no el género que escriben.

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Muchos títulos, muchos autores, la autoedición… ¿Se lee tanto como se publica?

Anna María: Se lee bastante, pero tanto no. Hay un lector muy fiel de novela negra que lee muchísimo, pero tantas nuevas publicaciones son imposibles de seguir en su totalidad.

Graziella: Por desgracia no.

Toni: Parece ser que no. Los índices de lectura son bastante preocupantes, aunque yo tengo mis dudas. No paro de oír que “antes se leía más”, lo cual es dudoso porque “antes” sabía leer mucha menos gente. Lo que sucede es que la lectura, como forma de ocio, tiene serios competidores y hay que librar una dura batalla para que el posible lector opte por tu libro en lugar de por una serie o de dedicar un rato a una red social.

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¿Por qué?

Anna María: El tiempo no da para más. ¡Los lectores tienen también otras actividades!

Graziella: Las estadísticas dicen que sólo un 60% reconoce que lee habitualmente; pienso que por desgracia no es un tanto por cien real, que todavía es menos. Leer implica concentración y en la era de la electrónica hay demasiada oferta fácil para que la gente desee hacer un esfuerzo.

Toni: …

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Tanto autor, tanto título, tanta feria de novela negra, tanto club de lectura de novela negra, tanto reseñista/bloguero de novela negra… ¿Hay burbuja?

Anna María: Un poco sí, pero no sé si es una burbuja enorme o una burbujita. Creo que estamos en un momento de cambio a muchos niveles. Y uno de los niveles se refiere a nuestra manera de comunicarnos, de movernos en sociedad. Hace unos años la mitad de medios y sistemas de comunicación (sobre todo virtuales) que ahora existen, no nos los podíamos ni imaginar. Internet representa una enorme revolución que lo ha modificado todo, y en el mundo de la cultura y de la información especialmente. Por tanto, como que en realidad solo estamos en los inicios de esta nueva era, creo que aún hay cuestiones que no podemos prever.Sin embargo, como especialista en literatura, profesora, etc. sí que me preocupa la banalización de la información, la proliferación de blogs o espacios diversos donde opinan personas que no poseen el nivel necesario. Eso es un gran peligro, porque los consumidores no siempre saben discernir y corren el riesgo de caer en enormes errores. No me refiero únicamente a la novela negra. Esta situación se da a todos los niveles. Yo he de avisar frecuentemente a mis alumnos para que no se fíen de todo lo que encuentran en la red.

Graziella: Pienso que no, hay una buena respuesta de público que disfruta con ello. Llegará el día que veremos “ferias de novela rosa” y me atrevería decir que no falta tanto, je, je.

Toni: Quizá un poco sí, pero creo que también obedece a una realidad. Sea por la razón que sea, la novela negra y los autores españoles del género atraen a una cantidad de gente a eventos, tal vez no tanta como querríamos, pero desde luego más de lo que se consigue desde otros ámbitos literarios.

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Si sí consideras que hay burbuja: ¿qué quedará cuando explote esa burbuja?

Anna María: Si consideramos que hay burbuja (o burbujita), se supone que debería quedar lo que vale la pena. Pero todos sabemos que no siempre es así. A menudo grandes cosas caen en desgracia y bodrios monumentales no desaparecen. Tendríamos que ganar en autoestima y no aceptar como bueno todo lo que viene de fuera. Todo lo traducido parece que no se cuestiona. Estamos mediatizados por demasiados intereses indeseables. Pero tampoco me atrevo a pontificar.

Graziella: …

Toni: Al final, las burbujas estallan todas: quedarán autores de verdad, blogueros interesados, festivales que hayan logrado distinguirse…

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Manuscrito, edición, publicación, presentación, promoción, reseñas, ferias, firmas… Ese es el escenario en que transitamos; ¿qué le sobra y qué le falta?

Anna María: No se trata de faltar o de sobrar. Se trataría de que existiera una crítica seria que nos guiara para discernir lo bueno de lo malo. En cualquier caso, en un momento tan difícil, cuando cuesta tanto vender libros, supongo que todas las iniciativas son buenas. Nadie obliga a nadie a asistir a un festival o a una presentación. Si tienes ganas, vas. Si no, no vas. Lo que haría falta, eso sí, es la aparición continuada en los medios de comunicación importantes, que se crearan programas de libros y de literatura en la televisión y en la radio. Pero hablo de programas rigurosos, no de trivialidades sin sustancia. Necesitamos visibilidad fuera del grupo de lectores asiduos.

Graziella: El escenario es duro y el camino es complicado, es picar piedra constantemente. Le falta un país que le guste leer tanto como en otros, por ejemplo en Francia.

Toni: Desde mi punto de vista, a veces el proceso de edición (que no de publicación) se reduce demasiado. Creo que muchas novelas mejorarían si autor/editor trabajaran el manuscrito más a fondo. El resto es lo que es: resulta difícil cambiarlo.

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¿Cómo modernizarías, actualizarías, ese escenario? ¿O así como está vale?

Anna María: Como digo, desde el rigor. Cualquier iniciativa que se tomara, tendría que ser evitando caer en posiciones banales. La literatura, sea del género que sea, es algo muy serio. Hemos de prestigiarla, como toda actividad vinculada a las Humanidades (tan vilipendiadas en este mundo actual). Para prestigiarla hay que escribir bien, investigar bien, informar bien, publicar bien. Tomarnos las cosas muy muy en serio. Está en juego la supervivencia. Y no me refiero a la venta de libros. Me refiero a la supervivencia cultural y humanística, que es la que conforma las opiniones, explica el mundo y crea personas con espíritu crítico. Sin eso, en esta sociedad terrible que transitamos, estamos definitivamente perdidos. Yo cambiaría claramente una cosa en los festivales y las charlas y las mesas redondas.  Hablaría menos de la actualidad, la policía y las pistolas (ya me entendéis) y más de literatura. No soy la única que lo piensa. Me lo ha comentado mucha gente. No puede ser que en un festival  de novela negra no hablemos de la construcción de los personajes, de las atmósferas, de los autores que nos han influido, de las técnicas narrativas, de la lengua y sus usos. Y, en cambio, hablemos de pistolas y policías y procedimientos de las fuerzas del orden. A menudo, ante ciertas charlas, me siento muy incómoda porque todos parecen olvidar que se está hablando de ficción, de literatura, de arte. No de otras cosas que deberían ser la anécdota.

Graziella: Apostaría porque todos los productos sean de la mayor calidad posible. Que detrás de una novela haya un trabajo exhaustivo y mejor con un editor que pula los textos pero no para uniformizar el estilo de un autor sino para potenciarlo.

Toni: Como te decía, es difícil cambiar algo porque hay muchos agentes implicados en el proceso: editorial, prensa, libreros. Más que cambiarlo en general quizá habría que optimizar algunos recursos, mejorar las presentaciones, ser más imaginativos desde la promoción… Pero esa parte de “negocio” ha sido más o menos parecida durante años y los actores se resisten a los cambios.

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No se suele ver a mucha gente joven en toda la parte cara al público (también en la otra parte) de ese escenario al que aludíamos. ¿Qué no se está haciendo bien?

Anna María: Este problema es enorme y complicado, porque surge de la raíz, del sistema educativo, que ha de cambiar lo que haga falta para llegar a cumplir su cometido. Es decir, fomentar la lectura en los niños, conseguir que lean, que se interesen por leer. Hoy en día los niños tienen muchos estímulos, muchas posibilidades de juego y de distracción. Han nacido ya en un mundo digital. La televisión, las consolas, Internet, los móviles, las tabletas. Hay juego por todas partes. Estamos en la sociedad del ocio, lúdica por excelencia. Parece que si no nos divertimos como locos, no vivimos. Leer ya no es tan atractivo como antes. Por eso hay que luchar muchísimo para captar a niños y jóvenes.

Graziella: Es un problema global, los jóvenes españoles leen muy poco, demasiada tele, móviles, consolas. Es un tema de educación en la infancia, en casa hay que leer y luego en la escuela.

Toni: Los jóvenes se mueven por lo que les interesa. Si piensan que la novela que se presenta no tiene nada que ver con ellos, difícilmente aparecerán por ahí. Quizá los hayamos dejado de lado desde el punto de vista literario: a veces da la impresión de que los autores de novela negra nos quedamos anclados en un tipo de héroe o incluso en una ideología que se percibe como pasada de moda.

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¿Cómo hay que reclutar a nuevos lectores?

Anna María: Iniciándolos en la lectura con obras que les sean placenteras, que los seduzcan, que los atraigan. Si continuamos intentando que adquieran el placer lector con El cantar del Mío Cid o La Celestina, lo tenemos claro. Por otro lado, generando actividades divertidas en el entorno de los libros (charlas con los autores, talleres, trabajos en grupo, mil cosas). La idea de que tienen que continuar leyendo a los clásicos me parece un error. Ya me gustaría, como profesional, que fuera así, pero no es realista pensarlo. Si hay que variar planteamientos, se varían. Estamos en el siglo XXI, no podemos pretender actuar como hace 100 o 200 años.

Graziella: Enseñándoles que la imaginación es la que convertirá sus sueños en realidad y eso, está en los libros no en Sálvame.

Toni: Ofreciéndoles historias que les interesen. Sorprendiéndolos.

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¿Tú qué harías, cómo lo harías?

Anna María: Creo que más o menos ya te he contestado en la respuesta anterior. Me devanaría lo sesos buscando actividades para que, en la enseñanza primaria y secundaria, los niños y los jóvenes adquirieran el hábito de leer.  Por otro lado, la responsabilidad en este sentido es de toda la sociedad. De las instituciones, por un lado. Y de toda la comunidad educativa, por otro. No solo son los profesores de literatura y lengua los que han de impulsar la lectura, son todos los profesores. Y eso algunos ni siquiera se lo han planteado nunca.

Graziella: Haciendo la lectura lúdica y divertida desde párvulos.

Toni: Uno lo intenta, otra cosa es que le salga bien… ¡La verdad es que si alguien lo supiera lo aplicaría!

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¿Qué opinas de la promoción, de cómo se promociona a las novelas (y a los autores)?

Anna María: Lo que ya he ido contestando puede dar una idea. No sé si el modelo presentación está agotado, porque hay tantísimas que es imposible acudir. Hoy en día los autores vamos de un lado a otro sin parar, pateando librerías, bibliotecas… para llegar a pequeñas porciones de público. Sin los medios de comunicación grandes, sin un altavoz potente que llegue a mucha gente a la vez, es difícil. Las redes sociales hoy son fundamentales, pero no suficiente.  El papel de las editoriales es vital. Las pequeñas editoriales luchan mucho, pero no tienen el poder de las grandes. En resumen, se trata de conseguir visibilidad. Ya sabéis, lo que no sale por la tele o en Internet no existe.

Graziella: La promoción la hace inicialmente la editorial, pero eso es muy breve, luego es el propio autor que poco a poco tiene que ir encontrando su lugar. Es duro.

Toni: Pues es muy necesaria, cada vez más. El aluvión de títulos hace que necesites distinguirte del resto, que la gente se entere de que existas.

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¿Tú cómo lo harías?

Anna María: Creo que ya he ido contestando. Se trata de buscar la visibilidad. Pero la cultura actualmente pasa momentos muy bajos. Mi hija trabaja en el entorno del teatro y tienen el mismo problema. Y el cine, y la música, etcétera, etcétera. Se trataría de colocar toda manifestación artística en un lugar con mayor prestigio social. Se ha perdido totalmente, es vergonzoso. El problema es de fondo. De valores, de tendencias, de la deriva social. De esto se trata.

Graziella: Si hubiese una mayor implicación de instituciones y como decía a nivel educacional, todo este problema de la promoción no existiría.

Toni: No creo que existan muchas fórmulas mágicas: intentar que la prensa te haga caso, comprometerte personalmente con la asistencia a eventos (clubs de lectura, firmas…). De nuevo, quizá suene repetitivo, pero es lo que parece que funciona.

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Presentación tipo: librería, autor y presentador (generalmente amigo), público habitual + amigos/familia/invitados + algún amigo de amigo o amigo de familia o amigo de invitado, loas y alabanzas, ventas y firmas. ¿Te gusta así o tú cómo lo harías?

Anna María: No lo sé. Las presentaciones están bien, pero como un punto de partida para la gente de tu entorno. La interacción con el público, directa y personal, es necesaria. Pero las cosas no pueden quedarse ahí. Yo echo de menos poder hablar de las novelas. Que los autores expliquen sus proyectos, etc. Me gustaría que eso pudiera ocurrir.

Graziella: Lo veo muy bien para la presentación inicial, luego ya hay que despertar el interés con club de lectura, entrevistas, charlas.

Toni: Es curioso, porque yo solía decir que el formato presentación había quedado anticuado y sin embargo últimamente parece que la gente empieza a asistir con más frecuencia a ese tipo de actos. Creo que es importante que el público no se aburra en una presentación, que todos los que participan en ella se la planteen como un rato ameno que acerque a los asistentes a la novela.

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Ferias de novela negra. ¿Qué les sobra y qué les falta?

Anna María: Les sobra lo que comentaba al principio. En unas más que en otras. Me refiero a esas mesas donde se habla de todo menos de literatura. ¿Yo para qué quiero una mesa de policías o de fiscales? Prefiero una mesa de entendidos en novela, que es de lo que se trata. Tampoco me acaba de convencer que se hagan siempre las presentaciones de los libros concretos de la temporada. Me gustaría más que la gente que escribe pudiera ir simplemente a hablar de sus obras en general, de sus proyectos a más largo plazo, de sus intereses, etc.  ¿Qué les falta, además de lo que comento? Hombre, pues que se vendan libros en los festivales. En algunos se hace, en otros no. No tiene sentido montar un tinglado sobre novela negra y que no haya a la salida del local una enorme mesa llena de libros para comprar. No tiene ningún sentido. Es alucinante, en realidad. Y no lo digo solo como autora, lo digo sobre todo como lectora.

Graziella: Son espacios muy interesantes para lectores, editores y autores.  No les veo falta alguna.

Toni: No sé si sobra o falta algo. Yo echo de menos ver caras nuevas, mayor mezcla de autores y géneros. No puede ser que nos encontremos siempre los mismos, más o menos, en todas partes.

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¿Cómo deberían ser, tú cómo lo harías?

Anna María: Creo que ya he respondido. Añadiría actividades variadas, interacción con otras manifestaciones artísticas que pudieran llamar la atención de un público diferente, más amplio.

Graziella: Hay ferias muy buenas en España que lo están haciendo muy bien. El problema es el de siempre, la falta de lectores.

Toni: Como te decía antes, creo que un enfoque más amplio, menos reduccionista por género literario, daría pie a un cartel más variado y atractivo. ¿Por qué no tomar un tema como, por decir algo, la crisis económica e invitar a autores diversos que lo han abordado desde la novela negra y otros géneros? Por otro lado, creo que no debería perderse de vista que hace falta público interesado que luego compre libros. No se trata de organizar algo porque sí… es importante rentabilizarlo para todos.

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Premios. ¿Qué les sobra y qué les falta?

Anna María: El tema de los premios literarios es peliagudo, ya lo sabemos todos. Yo creo que a algunos (solo a algunos) les falta transparencia, es evidente. Me parece que deberían desvincularse de las editoriales, deberían estar en manos de instituciones con mayor imparcialidad (aunque eso nunca existe del todo). Los jurados también deberían ser imparciales, tal vez de fuera del mundillo. No puede ser que, en casi todos los jurados de novela negra, se encuentren las mismas personas. La verdad es que es difícil dar con la clave, porque ni siquiera tengo claro que sea necesario que existan premios.

Graziella: Los premios que ya están otorgados por interés comercial o editorial sobran, porque no se premia lo mejor, sino lo que interesa en ese momento.

Toni: Los premios son injustos por definición. Nadie puede leerse todo lo publicado un año para luego valorarlo y, aunque lo hiciera, dicha valoración sería subjetiva. Dicho esto, un poco menos de amiguismo y más exigencia literaria no les vendría mal.

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¿Qué te traerías de lo que en otros países hacen con el género negro, en cuanto a promoción, ferias, premios…?

Anna María: Lo primero que se necesita es conseguir que aquí el género negro (y toda la literatura de género en general) llegue a disfrutar de la misma consideración y respeto que tiene en otros países. La misma tradición, importancia, etc. Si se consiguiera eso, lo demás vendría rodado. Siempre pienso en Francia, con tantos festivales, tantos lectores, tanto ensayo sobre el género, tantas librerías llenas a rebosar de libros, todos bien visibles. En fin. Pienso en eso.

Graziella: El respeto por el autor y por su obra, pero eso ya corresponde a los poderes públicos que han de empezar a pensar que la cultura es un valor fundamental en una sociedad.

Toni: Hombre, yo asistí en Inglaterra a un festival donde la gente pagaba una buena cantidad de dinero por oír a los autores. Aquí bastante cuesta llevar gente aunque sea gratuito… Echo de menos una apuesta un poco “a lo grande”, darle un poco más de relevancia a todo, pero para eso hace falta dinero.

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En este era digital, rodeados de nuevas tecnologías en constante evolución, ¿qué fórmulas se te ocurren para ‘meter’ ahí al género? Dicho de otro modo: ¿cómo hacemos el digitalnoir o noirdigital?

Anna María: Uy, como todo lo digital. Sólo hay que querer y ponerse manos a la obra. Estoy convencida de que en la actualidad hay mucho talento a todos los niveles. Si alguien se pone a trabajar, puede lanzar en Internet lo que quiera. Ahora bien, acabamos volviendo al inicio de esta entrevista. Si no hay lectores, no hay solución. Por tanto, todo pasa por comprometer al consumidor final y despertarle el gusto. No podemos olvidar que el género carga todavía con muchos prejuicios.  Aún hay gente que lo considera menor, una cosa de segunda fila, una literatura de entretenimiento sin importancia. O lo que es peor, hay quien cree que la novela negra consiste solo en explicar historias de policías que persiguen al malo o de violencia y sangre. Hay mucho prejuicio contra el que luchar.  En digital o en papel.

Graziella: Como vosotros, Revista Fiat Lux y otras que están apareciendo, es una fórmula ideal. Un espacio de debate, escritura, reunión de muchas voces. Es el futuro.

Toni: Yo creo que ya está, ¿no? El soporte es solo eso, un medio. El contenido noir sigue siendo el mismo.

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